12/22/2005

Vida. Capitulo III y IV

La epoca de preparatoria me atacò con una baja autoestima y unas ganas insoportables de marcar mi lugar en el mundo. Le di mi corazòn a un muchacho por el mero placer de tener en quièn pensar y lo adorarìa infielmente por muchos años.

Luci enormes anillos de plata en cada mano, altìsimas plataformas entre zapatillas de piso y una melena descomunal entre las siempre màs aceptables cabecitas lacias.

Tuve mi primer empleo en Burger King.

Disfrutè a mis amigos como si jamàs los volverìa a ver (y asì fue con la mayorìa).

Empezè a escribir.

Entrè a la universidad por pura casualidad y sin saber a què iba, como la mayorìa. Me tambalèe el primer año de mi carrera y me dije cada dìa "¿què &%$%·"% estoy haciendo aqui? Yo ni sè ingles..."

Subì un peldaño de mi madurez sentimental con el que fuera, - estaba yo entonces segura- el hombre de mis sueños (màs que nada fìsicamente, supongo). Le di varios años de amor tortuoso, pero nunca nos dimos lo que el otro querìa. Lo perdì y me senti libre por fin de la obligaciòn que yo misma me impuse. Adil me moldeò para quien viniera despuès. Y pen`se que tal vez serìa Carlos, el muchacho de mis años anteriores, que seguìa - siempre presente como una comezòn insaciable y quedita - en mi cabeza.

Terminè mi carrera a gritos y a sombrerazos, sin dormir, pasando hambres y trabajando cada hora del dìa. Luego la pregunta: "¿Y ahora que hago? ¿Pa`donde agarro?

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